PS5 y Xbox Series X, un arma de doble filo para Sony y Microsoft

La nueva generación de consolas, la quinta de toda la era, ya está aquí. El lanzamiento este martes de la Xbox Series X de Microsoft y el próximo jueves de la PlayStation 5 de Sony supone el pistoletazo de salida de una carrera de fondo llamada a revolucionar una vez más el mercado de los videojuegos. El público ya ha reaccionado agotando las existencias en preventa desde hace un mes y medio. Buen indicador anticipado, sobre todo porque las navidades están a la vuelta de la esquina y el reclamo va a ser aún mayor. Pero el supuesto éxito, todavía sin conocer las primeras cifras oficiales, se ha convertido en un arma de doble filo.

La pandemia ha trastocado los planes iniciales. Los desarrolladores de juegos han retrasado lanzamientos punteros, la oferta de títulos resulta menos atractiva de lo que se pensaba en un principio, la industria ha modificado parte de sus hábitos en estos meses encerrados en casa, la producción de consolas se ha ralentizado y la crisis ha sacudido los bolsillos de muchas familias el precio de la PS5 es de 399,99 euros y de 499,99 euros si queremos mantener el lector de discos; y la Xbox Series X cuesta 499,99 euros, aunque cuenta con una versión S por 299,99 euros.

“La llegada de una nueva generación siempre es emocionante para el sector. Es una oportunidad para los consumidores y reconsiderar por qué apuestan y qué lealtad guardan a las marcas. Al ser un lanzamiento casi a la par, parece que el mercado en su conjunto puede agitarse”, explica Joost Rietveld, profesor de emprendimiento y estrategia en University College de Londres.

Pese a que son productos diseñados desde y hacia el largo plazo, unas ventas por debajo de sus previsiones Ampere Analysis las sitúa en unos nueve millones entre ambas consolas en todo el mundo de aquí a que finalice el año podría condicionar el desarrollo del sector. De salida, son un producto deficitario en sí mismo. Así ha ocurrido durante toda la historia. Desde la Atari hasta una Game Boy. Sin embargo, ahora estos márgenes son mayores debido a los cambios impuestos por el coronavirus en la producción y en la distribución.

Adaptarse al teletrabajo, así como las restricciones de movilidad, dificulta llegar a cada rincón del mundo y cumplir con las demandas de los usurarios. Cuesta pensar que haya colas kilométricas estos días en los establecimientos intentando comprar una PS5 o la Xbox Series, como ha sucedido siempre en los días de lanzamiento. “A la hora de fabricar las consolas y comercializar videojuegos que son superproducciones, la covid ha afectado tanto a los tiempos como a los números previstos. No es lo mismo el contacto físico de 300 personas en una oficina que cada uno desde su casa”, asegura Sergio Palacián, CEO de Meridiem Games.

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