En tiempos de vacunas, coronavirus y gran expectativa por la inmunidad que los inoculantes ayudarían a conseguir para contener el avance de la enfermedad COVID-19 en todo el mundo y más aún ante la irrupción de una nueva variante del virus SARS-CoV-2, denominada N501Y, que según expertos parece ser entre un 40% y un 70% más transmisible, las recomendaciones sobre las conductas a tener en cuenta a la hora de la vacunación resultan fundamentales.
Aquellos que hayan recibido cualquiera de las flamantes vacunas contra el COVID-19 deben evitar el consumo de alcohol porque podrían comprometer la respuesta inmunitaria del cuerpo al efecto del inoculante. La aseveración proviene de dos investigadores británicos, Ronx Ikharia, doctor especialista en medicina de emergencia y presentador del documental “La verdad sobre cómo estimular su sistema inmunológico” de la BBC y Sheena Cruickshan, inmunóloga y profesora de ciencias biomédicas y participación pública en la Universidad de Manchester.
Ambos científicos se dedican a investigar cómo se inician las respuestas inmunes del intestino como resultado de una infección y/o inflamación. “El alcohol cambia la composición de los billones de microorganismos que viven en el intestino, que juegan un papel importante en la prevención de la invasión de bacterias y virus”, explicaron. Esto conduce al daño de las células inmunes en la sangre, conocidas como glóbulos blancos, incluidos los linfocitos, que envían anticuerpos para atacar a los virus.
