Esta fue la regla de oro que rompió Adam Wingard con Godzilla vs Kong

Godzilla no debería mostrar emociones, pero Adam Wingard lo consiguió de todas formas y sin ser multado.

Cuando se trata de películas como Godzilla vs Kong, tanto la audiencia como los ejecutivos detrás de su fabricación, son partícipes de un acuerdo tácito: lo importante es ver acción masiva y golpes en la pantalla grande. Sin embargo, los grandes cineastas saben que eso no es suficiente y siempre se requiere de un factor emocional que instigue el favor del público. En el caso de Godzilla, Adam Wingard tenía prohibido precisamente eso, otorgarle cualquier clase de emoción al gigantesco lagarto, sin embargo, pareciera que el director considera que las reglas fueron hechas para romperse y así fue cómo lo consiguió.

Tal parece que a los muchachos de Toho, la productora cinematográfica japonesa que posee los derechos de Godzilla, no les entusiasma la idea de que su icónico monstruo exhiba la más mínima señal de emoción. Quizás observan esto como una debilidad, o tal vez simplemente aborrecen la idea de otorgarle cierto antropomorfismo a una criatura salvaje. Cualquiera que sea la realidad, el director Adam Wingard tuvo que enfrentarse a la regla y sortearla para poder brindarle emoción a su exitosa película.

Wingard revisó el caso recientemente, en la entrega de un podcast del sitio Cinemablend. Allí también soltó la lengua sobre cómo logro desobedecer el mandato de la todopoderosa compañía japonesa y cuál fue la finalidad real de tener que hacerlo:

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