Toneladas de vídeo, voz y datos. Los grandes satélites de comunicaciones garantizan la transmisión de todas esas señales desde el espacio y los domina un exclusivo club que agrupa a algunas de las empresas más poderosas del mundo.
Existen unos 1.830 satélites de comunicaciones en órbita. Más del 80% están controlados por corporaciones y su uso declarado es exclusivamente comercial. Todos los demás, por lo general, o los controlan directamente los estados o se encuentran entre sus principales clientes. Sus usos pueden ser civiles, militares e incluso mixtos.
Una de las preguntas que más exasperado pueden poner a un ingeniero de telecomunicaciones es para qué sirven esos carísimos aparatos que orbitan en torno a la Tierra. Pero cómo que para qué sirven, dirá. Para que tú hables por teléfono, veas el fútbol y, cada vez más, te conectes a internet cuando teletrabajas desde la casa de tu abuelo en un pueblo perdido sin apenas cobertura.
