El microbiólogo clínico Hosam Zowawi lucha para doblegar la resistencia de ciertas bacterias a los antibióticos.
Hosam Zowawi, microbiólogo clínico saudí de 36 años de edad, es un gran experto en uno de los temas de salud más preocupantes de la actualidad, las superbacterias, sobre las cuales la OMS lleva años alertando. El peligro es serio, pues si en estos momentos causan alrededor de 700.000 muertes al año, la organización advierte que de seguir con esta tendencia, hacia 2050 la cifra de muertes anuales rondará los 10 millones. Eso es más que todos los fallecimientos que ocasionan el cáncer y los accidentes de tráfico.
Zowawi, pionero en su campo a nivel internacional, fue galardonado con los Premios Rolex a la Iniciativa en 2014, el mismo año en que la revista Time lo señalaba como uno de los líderes de la próxima generación: no en vano se dedica a combatir una de las grandes amenazas a las que hoy se enfrenta la humanidad. «Las bacterias son muy hábiles desarrollando mecanismos para combatir a los antibióticos, y el motor de esa evolución estriba en el mal uso que hacemos de ellos», advierte este Laureado de Rolex, cuyos Premios a la Iniciativa llevan 40 años apoyando a personas con proyectos innovadores que amplían el conocimiento humano.
Las superbacterias se están multiplicando en todo el mundo debido a varios factores, dice, como la excesiva prescripción de antibióticos, la disponibilidad de estos medicamentos en las farmacias (que a menudo promueven un uso inadecuado de los mismos), el incumplimiento de las normas de higiene de manos en los hospitales (lo que causa más infecciones), el crecimiento de la industria del turismo (que favorece la propagación de esas superbacterias por todo el planeta) y el bajo nivel de comprensión por parte de un público que minusvalora el riesgo que conlleva el consumo de antibióticos. «Cada vez que tomamos un antibiótico, estamos abriendo la puerta a que una bacteria desarrolle una resistencia al mismo». Hoy estos microorganismos complican ya la cura de numerosas enfermedades infecciosas, entre ellas la tuberculosis, la neumonía, la gonorrea y las infecciones de las vías urinarias. Y es que su capacidad de ir ganando pulsos a las armas con que los combatimos es extraordinaria.
Es una de las mayores amenazas que afronta la humanidad, y no somos conscientes de ella: la resistencia de ciertas bacterias a los antibióticos podría provocar el colapso de la medicina moderna.
Miren si no el experimento que llevaron a cabo en 2016 unos científicos de la Harvard Medical School de Boston y del Instituto Technion-Israel de Tecnología. En su creativo experimento, publicado en Science, los investigadores cubrieron una superficie de 1,2 x 0,60 metros con 14 litros de agar, alimento para las bacterias, y dividieron el espacio de ese rectángulo en nueve franjas iguales. Mientras que en las de los extremos solo había agar, en las siguientes franjas se añadió al polisacárido una cantidad de antibiótico cada vez más elevada. La dosis inicial mínima para matar a la bacteria se fue multiplicando por 10, luego por 100, hasta alcanzar una dosis 1.000 veces mayor en el centro.
