En la Universidad Duke, una de las universidades privadas más reconocidas de Estados Unidos y del mundo entero, ubicada en Durham, Carolina del Norte, se lleva adelante un estudio clínico, para el tratamiento de niños con trastorno del espectro autista con sangre del cordón umbilical autóloga y alogénica. Está a cargo de la doctora Joanne Kurtzberg, profesora en el Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Duke y directora científica del Programa de Terapia Celular Clínica.
En diálogo con Infobae, Claudio Dufour, médico oncólogo y hematólogo, presidente científico de terapias celulares en la Asociación Asiática de Medicina Transfusional y director médico de BioCells banco de células madre, explicó: “Según la información de Duke las células se inyectan por vía intravenosa, la mayoría de las células se filtran de la sangre por los pulmones, el bazo y el hígado, y las células restantes se enfrentan a la barrera hematoencefálica. La cantidad de células que pueden llegar al cerebro es importante para el éxito de la terapia; pero no son las células per se las que generan su acción, sino los productos de su maquinaria interior que son sustancias llamadas citoquinas”.
“Las citoquinas son elementos químicos que son liberados desde las células madre a la sangre, y debido a su pequeño tamaño, atraviesan la barrera hematoencefálica, hecho imposible para el tamaño de una célula que ya ingresadas estas citoquinas al sistema nervioso central (SNC) van a cumplir su rol paracrino (símil al efecto de las hormonas), como elementos químicos anti inflamatorios sobre la inflamación crónica, producto de un desorden en las comunicaciones entre las neuronas (células del SNC), que interferiría con la normal comunicación neurona a neurona, y que entonces resultaría en una de las posibles causas de esta heterogénea alteración llamada estado autista”, añadió.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una afección del neuro-desarrollo que aparece al comienzo de la vida. Los comportamientos de autismo estereotípicos son el deterioro de la comunicación social, las conductas repetitivas y las actividades e intereses restringidos. Las causas del autismo son heterogéneas; a veces hay una predisposición genética y otras veces puede deberse a exposiciones ambientales. La investigación ha identificado algunas diferencias en la morfología del cerebro y la activación de pacientes con autismo, pero no existe una terapia farmacológica o conductual que pueda curar el trastorno.
