La convención de que no le gustaba la música es una de las afirmaciones más equívocas de entre las que circulan sobre Pablo Picasso. La “paradoja” de la relación del pintor malagueño con el sublime arte sonoro centra Las músicas de Picasso, una exhaustiva y reveladora exposición en la Filarmónica de París,que se inaugura hoy y que se centra en este aspecto quizás aún sorprendente de un artista del que pareciera saberse todo, pero del que todavía quedan nuevas facetas por descubrir.
De un lado está la “leyenda”, según explicó en la presentación de la muestra su comisaria, Cécile Godefroy. Ese mito parte de un comentario de Picasso que provocó el debate que ha acabado fundamentando la nueva exposición: “En el fondo, cuando se habla de arte abstracto, se dice siempre que es música. Cuando se quiere hablar bien, se habla de música. Todo se convierte en música (…) creo que por eso no me gusta”. Esa teoría vendría a contradecirla la “constatación”, de nuevo según Godefroy, de “la omnipresencia de la música en su obra”.
