El Baskonia superó al Real Madrid en la primera jornada de la Euroliga gracias a la inspiración anárquica de Pierria Henry. El base estadounidense se sintió cómodo en un partido espeso y desordenado y resolvió el pulso con 23 puntos y seis asistencias (32 de valoración). Apenas Campazzo apareció en un Madrid desatinado primero e hipotenso después, que se desplomó en el tramo final y concedió un parcial del 24-14 en el último cuarto. Las faltas lastraron a Tavares, con la baja de Taylor por lesión faltaron grilletes en defensa para atajar a Henry, y la mezcla de bajos porcentajes de tiro (9 de 28 en triples) y pérdidas de balón (15) acabaron con las opciones madridistas en el Buesa. Peters (18 puntos), Vildoza y, a última hora, Giedraitis completaron el triunfo del conjunto de Dusko Ivanovic.
El transcurso errático del partido devino en una resolución que requería pausa y orden o vértigo y percusión. Sin término medio. Nadie como Henry para gobernar un correcalles. Nadie como el base de Virginia para representar las virtudes del ‘método Dusko’. El técnico montenegrino manejó la psicología de Henry alternando el palo y la zanahoria y recurriendo a la ‘silla de pensar’ para mantenerlo siempre en guardia. Su tensión superó a un Madrid errante. Para el estadounidense fue la ovación de la simbólica representación de la hinchada baskonista. Como aliciente en la búsqueda de la normalidad, 400 abonados del club vitoriano agraciados en un sorteo del club pudieron presenciar el partido en las gradas del Buesa Arena (con aforo para 15.540 espectadores). “Me parece injusto. Deberíamos jugar todos en las mismas condiciones. La pandemia no se puede controlar, pero lo justo sería o todos con público o todos sin público”, protestó Laso en la víspera. De momento, ocho de los 18 equipos han anunciado que abrirán sus pabellones con el permiso de las respectivas autoridades locales y con pequeños aforos para cumplir con la normativa sanitaria.
