BUSCAN IMPULSAR LEY QUE BENEFICIE EL MERCADO DEL ARTE POPULAR

La iniciativa, ha reiterado la Secretaría de Cultura federal, es una de las respuestas, en este caso preventiva, ante los casos de apropiación y plagio del patrimonio artístico indígena por parte de marcas de moda en todo el mundo. Otra medida de reacción, para acompañar a Original, es el impulso de una Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, cuya minuta se encuentra actualmente en el Senado de la República, después de que fuera revisada y adicionada en San Lázaro, y la cual, a muy grandes rasgos, pretende sentar las bases para el aterrizaje legal del derecho colectivo.

Pero, ¿qué debe entenderse por derecho colectivo, qué comprende esta ley y qué detona esta iniciativa a corto plazo? Al respecto, El Economista conversa con Eréndira Cruzvillegas Fuentes, jefa de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Cultura.

Se trata, dice, de la urgencia de concebir, definir y reconocer a nivel local los derechos colectivos de pueblos y comunidades indígenas y afro, y con ellos el reconocimiento de la potestad en torno al uso, permiso y comercio de sus diseños artísticos.

“Tenemos que ir avanzando. En los últimos años hemos tenido muchas conversaciones sobre la noción colectiva, pero han sido muy complejas, no íbamos a avanzar si nos quedábamos en la lógica del derecho primitivo, cuando hay sistemas normativos internos del derecho consuetudinario. Es impresionante ponerse a pensar cuántos siglos han pasado sin que volteáramos a ver los derechos de los pueblos indígenas. Y apenas estamos reconociendo que hay sistemas normativos internos. Seguramente nos iremos topando con adendas en la práctica formal, pero necesitábamos tener un primer eslabón”, asegura.

Avances paralelos a la ley

Ya hay avances a la par del trabajo legislativo, apunta. Uno de ellos es la conformación de un “catálogo” de iconografías de diseños indígenas y afromexicanos según el concepto discursivo colectivo de cada comunidad. Otro es la conformación de un Sistema de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas de carácter interinstitucional, mismo que dicta la ley que está por aprobarse.

“Tenemos que hacer un sistema que permita el aterrizaje de la ley, porque si no se va a quedar en abstracto. Es decir, la sustancia de esa ley es muy interesante en términos de concepto, de cuidados y salvaguardia, pero, ¿cómo anclar esto en la cotidianeidad? Primero que nada, nos interesa que se enteren las comunidades, que son el sujeto del derecho. Ese es el sentido de Original, que los integrantes de una comunidad se apropien de sus derechos, no se vean como mano de obra barata ni chalanes de nadie, sino que participen de una lógica económica. Que el mercado no les imponga los códigos, sino que ellos entren siempre y cuando este mercado reconozca sus derechos y capacidades en términos de sujetos creativos y con una lógica de identidad”.

De esta manera, precisa, es necesario que la ley no se entienda como una panacea sino como el asentamiento de los fundamentos para un proceso que requiere de distintas desembocaduras y plazos.

Seguridad social, una meta deseable

Otra dimensión que se toma en cuenta desde esta política pública, remarca, es la garantía de la salud. “Tenemos que pensar en el tema de la vista, de las manos. Algunas personas padecen artritis por la finura del arte que trabajan. Y muchas veces se descuida esta otra mirada de lo cotidiano”.

El Economista consulta a la funcionaria si entonces la convicción para garantizar el estado de salud de las maestras y maestros del arte popular deberá desembocar en la puesta en marcha de un sistema de seguridad social.

“Absolutamente. La parte de salud se ha ido concretando a través de Telar (el Registro Nacional de Agentes Culturales). Tendríamos que ir hacia allá. Hemos tenido pláticas con el IMSS para poder tener este tipo de dispositivos, quizás con un modelo similar al de personas trabajadoras del hogar, en su justa dimensión para las creadoras y creadores en todos los ámbitos. Con Zoé Robledo (director general del IMSS) hemos estado discutiendo cómo entrarle, porque (el de la creación) es un universo enorme”, confirma.

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