Educación inicial transformadora

La aprobación de la nueva reforma educativa que garantiza la educación inicial hasta la superior, aparte de ser una histórica conquista social para la niñez mexicana, significa iniciar por el principio la construcción de un mejor futuro y es el primer paso para la verdadera transformación de México.

Resulta un gran logro establecer la obligatoriedad de la educación inicial en la Constitución Mexicana. Desde el 2002, cuando se aprobó la educación preescolar obligatoria, la educación inicial quedó como un gran pendiente para todas las niñas y todos los niños en edad temprana, al dejar como opcional su derecho a recibir educación, atención, cuidado y protección desde el nacimiento a los tres años de vida.

Es un gran avance para la sociedad mexicana que la reforma educativa sea aprobada en breve plazo por 17 Congresos de los Estados; es decir, para obligar al Estado Mexicano –Federación, Entidades y Municipios– a impartir y garantizar desde la educación inicial hasta la educación superior.

Una vez que el presidente Andrés Manuel López Obrador declare la constitucionalidad de la reforma, la educación inicial se convertirá en un derecho constitucional para la niñez y será responsabilidad del Estado concientizar sobre su importancia a madres, padres y tutores de familia.

La educación inicial pasará a formar parte de la educación básica junto con la preescolar, la primaria y la secundaria, para integrar con la educación media superior y la educación superior los niveles educativos que toda persona tendrá derecho a recibir de manera obligatoria, universal, inclusiva, pública, gratuita y laica.

Para quienes hemos impulsado la universalización de la educación inicial, podemos decir que esta lucha inició el 2 de octubre de 1990 cuando madres, padres y dirigentes de la colonia Tierra y Libertad arrancamos el proyecto piloto de los Centros de Desarrollo Infantil del Frente Popular “Tierra y Libertad” (CENDI), con el fin de brindar servicios asistenciales y formación temprana a hijas e hijos de las madres trabajadoras de sectores urbano marginados en situación de pobreza y de pobreza extrema.

Nuestra visión es educar y ofrecer atención integral a los infantes desde el inicio de la vida, con el fin de romper el círculo vicioso de la transmisión intergeneracional de la pobreza, la desigualdad y la marginación.

El impacto social de los CENDI ha quedado demostrado a través de su operación como un proyecto piloto permanente, que se consolidó como modelo educativo de clase mundial y de referencia internacional, al mantener la calidad e innovación científica y tecnológica como ejes de su cultura educativa y servicio asistencial, así como la solidez de sus sistemas y procesos de trabajo con un programa de capacitación continua de su personal, además de la investigación y estudio del impacto entre niñas y niños de este sistema educativo, que privilegia el desarrollo integral y armónico de las cualidades cognitivas, psicosociales, emocionales y físicas de la niñez.

Los CENDI han demostrado lo que sostienen economistas de la talla de James Heckman y Amartya Sen, quienes señalan que la mejor inversión es la que se orienta a la educación, pero más la que se destina a la educación inicial, ya que reditúa un retorno de hasta 16 dólares por cada uno que se invierte.

El desafío para cumplir la reforma educativa será destinar cada año el 8 por ciento del PIB a la educación, por ser la detonante del desarrollo humano, de la formación de capital intelectual y el mecanismo más poderoso para resolver nuestros problemas estructurales de pobreza, violencia y corrupción.

La mal llamada reforma educativa que el gobierno neoliberal de Enrique de Peña Nieto nos impuso en el 2013, a través del Pacto por México, no sólo se derogó sin manifestaciones ni bloqueos del magisterio, sino que se abrogó con la más amplia, plural y participativa consulta pública abierta.

La lucha del Partido del Trabajo seguirá en defensa de la rectoría del Estado en la educación, de la escuela pública y de los trabajadores de la educación hasta suprimir el carácter punitivo de la evaluación docente en la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros y en la Ley General de Educación Superior y de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Juntos hagamos historia para que la reforma educativa sea la llave de la cuarta trasformación de México y para que cada niña y niño abra la puerta de su futuro a partir de la educación inicial.

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